Y nos dieron las diez

by Aaron Shust

Fue en un pueblo con mar
una noche despues de un concierto;
tú reinabas detrás
de la barra del único bar que vimos abierto
-Cántame una canción
al oido y te pongo un cubata-
-Con una condición:
que me dejes abierto el balcón de tus ojos de gata-
loco por conocer
los secretos de mi dormitorio
esa noche canté
al piano del amanecer todo mi repertorio.
Los clientes del bar
uno a uno se fueron marchando,
tú saliste a cerrar,
yo me dije: Cuidado, chaval, te estas enamorando,
luego todo pasó
de repente, mi dedo en tu espalda
dibujo un corazón
y mi mano le correspondió debajo de tu falda;
caminito al hostal
nos besamos en cada farola,
era un pueblo con mar,
yo quería dormir contigo y tú no querías dormir sola...
Y nos dieron las diez y las once, las doce y la una
y las dos y las tres
y desnudos al anochecer nos encontró la luna.
Nos dijimos adios,
ojalá que volvamos a vernos
el verano acabó
el otoño duró lo que tarda en llegar el invierno,
y a tu pueblo el azar
otra vez el verano siguiente
me llevó, y al final
del concierto me puse a buscar tu cara entre la gente,
y no halle quien de ti
me dijera ni media palabra,
parecia como si
nos quisiera gastar el destino una broma macabra.
No había nadie detrás
de la barra del otro verano.
Y en lugar de tu bar
me encontré una sucursal del Banco Hispano Americano,
tu memoria vengué
a pedradas contra los cristales,
-Se que no lo soñé-
protestaba mientras me esposaban los municipales
en mi declaración
alegué que llevaba tres copas
y empecé esta canción
en el cuarto donde aquella vez te quitaba la ropa.
Y nos dieron las diez y las once, las doce y la una
y las dos y las tres
y desnudos al amanecer nos encontró la luna.

Y nos dieron las diez

by Anastacia

Fue en un pueblo con mar
una noche... Después de un concierto
Tú reinabas detrás
de la barra del único bar que vimos abierto,
Cántame una canción... al oído
y te pongo un cubata
Con una condición,
que me dejes abierto el balcón de tus ojos de gata.
Loco por conocer
los secretos... de tu dormitorio
Esa noche canté
al piano del amanecer todo mi repertorio.
Los clientes del bar,
uno a uno,
se fueron marchando
Tú saliste a cerrar,
yo me dije, cuidado chaval te estás enamorando.
Luego todo pasó... de repente,
tu dedo en mi espalda
Dibujó un corazón
y mi mano le correspondió debajo de tu falda.
Caminito al hostal
nos besamos... en cada farola
Era un pueblo con mar,
yo quería dormir contigo y tú no querías dormir sola.
Y nos dieron las diez y las once,
Las doce y la una, y las dos y las tres
Y desnudos al anochecer nos encontró la luna,
Nos dijimos adiós,
ojalá... que volvamos a vernos,
El verano acabó,
el otoño duró lo que tarda en llegar el invierno.
Y a tu pueblo el azar,
otra vez,
el verano siguiente,
me llevó y al final
del concierto me puse a buscar tu cara entre la gente
Y no hallé quien de ti me dijera
ni media palabra
Parecía como si
me quisiera gastar el destino una broma macabra.
No había nadie detrás de la barra
del otro verano
Y en lugar de tu bar,
me encontré una sucursal del banco hispanoamericano,
Tu memoria vengué,
a pedradas contra los cristales.
Sé que no lo soñé,
protestaba mientras me esposaban los municipales
En mi declaración alegué
que llevaba tres copas
Y empecé esta canción
en el cuarto donde aquella vez te quitaba la ropa.
Y nos dieron las diez y las once,
Las doce y la una, y las dos y las tres
Y desnudos al anochecer nos encontró la luna.
Y nos dieron las diez y las once,
Las doce y la una, y las dos y las tres
Y desnudos al anochecer nos encontró la luna.

Y nos dieron las diez

by Staind

ue en un pueblo con mar después de un concierto
tú reinabas detrás de la barra del único bar que vimos abierto,
cántame una canción al oído y te pongo un cubata
con una condición, que me dejes abierto el balcón de tus ojos de gata.
Loco por conocer los secretos de tu dormitorio
esa noche canté al piano del amanecer todo mi repertorio.
Los clientes del bar, uno a uno, se fueron marchando
tú saliste a cerrar, yo me dije, cuidado chavalte estás enamorando.
Luego todo pasó de repente, tu dedo en mi espalda
dibujó un corazón y mi mano le correspondió debajo de la falda.
Caminito al hostal nos besamos en cada farola
era un pueblo con mar, yo quería dormir contigo y tú no querías dormir sola.
Y nos dieron las diez y las once,
las doce y la una, y las dos y las tres
y desnudos al anochecer nos encontró la luna,
Nos dijimos adiós, ojalá que volvamos a vernos,
el verano acabó, el otoño duró lo que tarda envolver el invierno.
Y a tu pueblo el azar, otra vez, el verano siguiente
me llevó y al final del concierto me puse a buscar tu cara entre la gente
y no hallé quien de ti me dijera ni media palabra
parecía como si me quisiera el destino gastar una broma macabra.
No había nadie detrás de la barra del otro verano
y en lugar de tu bar, me encontré una sucursal del banco hispanoamericano,
tu memoria vengué, a pedradas contra los cristales,
sé que no lo soñé, protestaba mientras me esposaban los municipales
en mi declaración alegué que llevaba tres copas
y empecé esta canción en le cuarto donde aquella vez te quitaba la ropa.